Testimonios

Claudia

Hola, me llamo Claudia, tengo 23 años, estudiante de la Licenciatura en Diseño Integral y estoy operada de Bypass gástrico. Quiero compartirte mi experiencia personal. Siempre he sido una persona muy alegre, socializo fácilmente y me gusta mucho vivir. Cuando era niña, crecí con mucha felicidad y disfrutando de mi infancia, pero también con mucho miedo de las agresiones que llegaban a mi con mucha frecuencia. Siempre buscaba la manera de defenderme de cualquier palabra, golpe o agresión psicológica, llegando a tal grado de subir de peso hasta crear un cuerpo grande con el cual defenderme para que nadie se me acercara ni me agrediera, y así fui creciendo hasta convertirme en una adolescente. A eso de los 14 años de edad, me puse a dieta para mi fiesta de 15, logrando un peso de 58kg, (excelente peso a mi punto de vista), pero pasó la fiesta y empecé a subir de peso a pesar de que siempre me mantenía en constante actividad física y alimentándome (según yo) muy bien. Salí de la prepa pesando 70kg, cosa que ya me empezaba a hacer un poquito de ruido en mis pensamientos acerca de mí misma. Llegó el momento de entrar a la universidad, así que decidí que Guadalajara sería una buena casa durante los próximos 5 años de mi vida, así que hice maletas y puse manos a la obra para empezar con ese nuevo proyecto de vida, mi preparación profesional. Ya en Guadalajara, rápido hice amigos con los que hasta la fecha quiero profundamente y con quienes he recorrido un bonito camino. Con el paso del tiempo, crecía mi mente, mi manera de ver el mundo y mi capacidad para realizar muchas cosas que nunca había hecho antes, pero mi cuerpo también poco a poco seguía creciendo. Perdí la cuenta cuando visité al nutriólogo #8, porque toda la vida hice más de 100 dietas diferentes, y a pesar de que tenía la fuerza de voluntad para seguirlas, bajaba de peso pero al poco tiempo lo recuperaba todo y hasta más. Llegando a octavo semestre, empecé a sentirme mal conmigo misma, no me gustaba la imagen que veía en el espejo, me incomodaba mucho ir a comprar ropa porque no había casi nada a mi medida, y además de eso, tenía que lidiar con el constante fastidio de que mi papá me estuviera diciendo en cada oportunidad que tenía que estaba muy gorda y que a ver cuándo me decidía a cambiar mis hábitos. Me lo decía por teléfono (en todas las llamadas que me hacía), en persona cuando iba el fin de semana a mi casa, y si supiera usar una computadora, estoy segura de que la bandeja de entrada de mi mail estaría saturada con su enfadosa insistencia. Eso me afectaba mucho a nivel emocional, cosa que a él no le importaba. Yo soy de esas personas que mientras más insistan y más les repiten las cosas, menos las hace, pero era imposible no sacar de mi cabeza algo que me repetían a casi diario. Llegó un punto en el que me harté de la imagen que veía diario en el espejo, así que decidí hablar con mi mamá y juntas decidimos que era conveniente visitar a un médico endocrinólogo para revisar cómo estaba a nivel hormonal o si tenía algún problema con mi tiroides así que le hablamos y me esperaba al siguiente día con unos análisis especiales que me pidió que me hiciera. Al llegar al médico, revisó mis estudios y me dijo: “tienes resistencia a la insulina”. Después me explicó que ese era el motivo por el cual no lograba bajar de peso con ninguna dieta por más esfuerzo invertido en ella y que mi salida era una cirugía bariátrica. Una vez que ya conocía el motivo, sabía hacia dónde dirigirme para una encontrar una solución, así que recordé que en mi última visita al neurólogo, nos platicó que un médico había operado a su hijo dos años atrás de bypass gástrico, así que no dudé en llamarle para pedirle el dato de ese médico. Así fue cómo llegué al consultorio del doctor Manuel Aceves y de todo su equipo, entramos mis papás y yo para platicar acerca de mi problema y la solución que me ofrecía. Yo entré pensando que solamente operaba a personas con un grado de obesidad mucho mayor al que yo tenía, pero; ¿para qué esperar a pesar cada vez más si podíamos arrancar de raíz el problema de una buena vez? Entonces, ya con la información, nos fuimos a platicar en familia la posibilidad de realizarme esa cirugía, mi mamá me decía que estaría muy bien que lo hiciera por mi salud, que me vería más bonita y que sería una persona más segura y con mejor carácter. Mi papá decía que él estaba para apoyar y lo que decidiera estaba bien, pero que ya era tiempo de dejar de ser “gorda” y verme mejor (cosa que me molestaba de sobremanera, que como lo dije antes, a cada rato lo repetía). Llegó la noche y me encerré en mi cuarto, en donde hice a un lado a todo el mundo, a quienes opinaban y a quienes no y me puse a pensar en mí y por mí, llegando a la conclusión de que nada ni nadie iba a influir en la decisión que en ese momento iba a tomar, ni mi papá con su constante insistencia, ni mi mamá con sus deseos de verme mejor y tampoco las opiniones de terceros que no me daban absolutamente nada pero sí hablaban sin saber el trasfondo de mi problema. Así que haciendo a un lado todo, me pregunté qué quería yo, a dónde pretendía llegar, qué quería obtener y por qué motivos lo haría. Pensaba en que había pasado parte de mi vida ayudando a otros, sacando de problemas a otras personas antes de resolver los míos, tratando de solucionar la vida de otros y fue entonces que dije: “ESTA VEZ VOY POR MÍ”. Así que al siguiente día hablé con mi mamá de mi decisión y nos pusimos de acuerdo en qué fecha sería mejor, entonces hablé por teléfono al consultorio para agendar el día de la cirugía. MI PROCESO PRE-OPERATORIO. Llegué al consultorio con el doctor Manuel para que me diera indicaciones del proceso que debería seguir antes de la cirugía, los estudios que debía realizarme y entonces operarme. Después pasé con Rocío, la psicóloga del equipo para prepararme en ese sentido y me dijera si era apta para la cirugía o no, después, Elsa, la nutrióloga del grupo, me hizo un estudio en donde me explicó las proporciones que tenía en mi cuerpo y cuál era la meta que debía alcanzar para mantener un equilibrio saludable. Un día después, procedí a realizarme todos los análisis que me pidieron, faltaba una semana para el gran día. Cuando me los entregaron, fui con el doctor Juan Antonio, el médico internista que los revisaría para ver si procedíamos con la cirugía, me dijo que todo estaba bien y que podían operarme sin ningún problema, así que salí muy contenta a platicarle a mi mamá. Estando todo listo, regresé con Elsa para recibir instrucciones de qué comería durante los 4 días restantes antes de la cirugía, fue entonces que me dijo que me comiera una torta, una pizza o lo que se me antojara, pero que un día antes no debía comer ningún tipo de carne ni nada que pusiera a mi intestino a trabajar con intensidad, así que obedecí y ya estaba más que lista para la cirugía (claro, un poco nerviosa). EL GRAN DÍA: 29 DE JUNIO DEL 2015. Llegué al hospital a las 7 de la mañana, me pasaron a mi cuarto y un enfermero se encargó de canalizarme con suero y prepararme para cuando llegaran por mí para llevarme al quirófano. A las 9 de la mañana subieron dos enfermeras con la camilla para llevarme al quirófano, iba muy nerviosa, pero convencida de que todo saldría bien. Llegando al área del quirófano, me recibió otro enfermero, quien se presentó y midió mi oxigenación mientras los doctores se preparaban para intervenirme. Dos enfermeras se presentaron también y me dijeron que estarían conmigo durante la cirugía. Llegó casi la hora de pasarme, entonces llegó el doctor Enrique a decirme que él me asistiría con la anestesia, seguido por el doctor Arturo, quien me platicó que le realizaron un bypass hace 5 años y ya se podía comer una mordidita de pizza, entonces puse una cara en la que era muy notorio que quería salir corriendo de ahí, pero después me dijo “no te creas, a mi esposa le caigo gordo porque me como la pizza completa y ya no engordo”. Entré al quirófano y me pasé de la camilla a la plancha de operación, y entonces comenzó una pequeña charla con el doctor Enrique (encargado de anestesiarme): -Dr. Enrique: Bueno, Claudia, vas a sentir un poquito de frío en tu mano. -Yo: Ok, está bien. -Dr. Enrique: ¿Estás nerviosa? -Yo: Un poquito. -Dr. Enrique: No te preocupes, todo va a salir bien, ya verás. Y cuéntame, ¿qué estudias? -Yo: Diseño integral, está padre. -Dr. Enrique: ¿Y qué piensas hacer cuando acabes tu carrera? -Yo: Yo creo que trabajar y…ZzZzZz… Aproximadamente 3 horas después… -Dr. Enrique: Claudia, despierta, todo salió muy bien, en un rato más te van a llevar a tu habitación. Llegando a mi habitación, mis papás me estaban esperando, me di cuenta de que ya estaba ahí porque escuchaba la voz de mis papás platicando con una enfermera, pero me resultaba muy difícil mantener los ojos abiertos, así que decidí seguir durmiendo un rato más en lo que pasaban por completo los efectos de la anestesia, me sentía muy cansada pero tranquila de que todo había resultado bien. Cuando por fin desperté del todo, me di cuenta de que tenía en mis piernas un aparato que se inflaba y se desinflaba para mantener activa mi circulación, cosa que resultaba muy cómodo, me la quería llevar a mi casa para siempre. También tenía puesto el oxígeno en lo que recuperaba mi capacidad pulmonar, pero al siguiente día en la mañana me lo retiraron porque ya todo estaba perfecto. El dolor que sentía al día siguiente, era como si hubiera hecho muchos abdominales, como si un día antes hubiera tenido una intensa actividad física en el gimnasio, nada sobrenatural que no se pueda soportar. Ese mismo día, fue el momento de levantarme de la cama y empezar a caminar en los pasillos del hospital para iniciar con un buen proceso de recuperación. Pasó algo muy curioso durante mi estancia en el hospital, y fue que vino a mi cabeza el sentimiento de arrepentimiento por haber permitido que me realizaran la cirugía. Me empezaba a acordar de todo lo que me gustaba comer antes de operarme y que podía comer tan solo una semana antes de ese día, pensaba que me habían cerrado la boca para siempre y que nunca más iba a comer algo que me gustara. A cada enfermera que entraba, le preguntaba si conocían algún caso de bypass del que me pudieran platicar, y me respondían que todo volvería a ser igual que antes, que comería todo lo que se me antojara pero la única diferencia iba a ser la cantidad de lo que comía, lo mismo le preguntaba a los médicos de guardia y a quien entrara a mi cuarto. Toda esa noche me la pasé con arrepentimiento y miedo de estar con constantes pensamientos acerca de mi operación y cuestionando si la decisión había sido la correcta. Al tercer día el doctor Raúl firmó mi alta, fueron las enfermeras a quitarme el suero y a despedirse. Llegó una silla de ruedas por mí, me llevaron a la planta baja del hospital y ahí nos subimos al coche para irnos a casa finalmente. MI PROCESO POST-OPERATORIO Y PRIMER MES (-11kg) Llegando a mi casa, me sentía mucho más cómoda, pero a la vez sufría porque llegaba el olor de lo que estaban cocinando y yo solo podía tomar pequeños sorbos de agua, gelatina y jugos diluidos porque así lo indica el proceso de recuperación. Llegaban momentos en los que sentía mucha desesperación y me ponía a llorar por el temor de que el tiempo se pasara cada vez más lento, y así fue, se me hizo eterno pasar de la etapa de líquidos claros a líquidos generales, en donde ya no sólo era agua, sino leche, yoghurt líquido y lo más importante: LA PROTEINA! es muy importante tomarla porque como no estamos consumiendo carne, pescado ni nada sólido que la aporte, corremos el riesgo de que se nos caiga el cabello, se debiliten las uñas y perdamos músculo. También esa semana se me hizo eterna, pero ahora me doy cuenta que fue por la mala disposición que tenía por pensar negativamente durante el proceso y querer que todo fuera como arte de magia. La tercera semana empecé con papillas, algo que me tranquilizó porque era algo con más consistencia y sabor y esa semana fue menos pesada. En esa semana empecé a ver cambios en mi cuerpo, como la ropa me empezaba a quedar un poquito grande y como mi cuerpo empezaba a responder. Llegó la cuarta semana, tiempo de empezar a comer “picaditos”, que ya es comida más sólida pero poniendo cuidado en qué tolera el nuevo estómago y qué no. El comer rápido, no masticar bien la comida o comer grandes cantidades en cada bocado puede hacerte vomitar y es una sensación que yo te juro que no querrás sentir, a mí me pasó por intentar comer rápido, pero poco a poco fui aprendiendo a medir las cantidades y masticar con calma cada bocado. Me frustré un poco porque cada que pasaba el alimento me dolía ese nuevo estómago, sentía cómo había distensión y era algo verdaderamente molesto y muy incómodo, quería hacer el proceso más rápido de tolerar los alimentos pero no sirve de nada, ahora tenía un sargento dentro de mi estómago que me estaba educando para aprender a comer (definitivamente era necesario). Mi desesperación y enojo era que me doliera cada que comía y me preguntaba si siempre sería así. INICIANDO EL SEGUNDO MES. (-18kg) Pues bien, empezaba el segundo mes con ese sargento desesperante dentro de mi estómago, empezaba a probar más cosas de comida pero aún me dolía, un poco menos pero sentía perfectamente cuando la comida entraba a mi estómago, quería beber agua más rápido y pasaba lo mismo, hasta que decidí dejar todo en manos de Dios y del tiempo para más adelante ver cambios. Ahora empezó a pasar algo, y fue que me concentré tanto en mi meta que empecé a hacerme amiga de ese sargento y a llevar el proceso con total aceptación y paciencia (cosa que debí hacer desde el principio). Mágicamente, el proceso se aceleró, o al menos así lo sentí porque el tiempo ya no era eterno. Elsa, la nutrióloga del grupo, ya me había cambiado mi dieta, ya me pedía intentar comer un poco más dándole prioridad a las proteínas y a a hacer ejercicio constantemente, ahora me dio luz verde para empezar a hacer más esfuerzo físico implicando pesas y cualquier ejercicio que fortaleciera los músculos. También empecé a tomar mis vitaminas para evitar descompensarme, porque así como absorbes menos calorías, también menos nutrientes. Así mismo, seguí con mi proceso psicológico con Rocío, lo que realmente me ayudó a sobrellevar todo el proceso con calma y una total aceptación poco a poco, aprendiendo que la cirugía NO es el proceso más fácil (nunca permitas que te digan eso) este proceso es difícil, pero no imposible ni inalcanzable pero MUY gratificante, y ya te contaré más adelante por qué. TERCER MES. (-24kg) Mi proceso de acompañamiento y apoyo psicológico terminó, logré sentirme totalmente bien respecto a mi operación, Elsa, mi nutrióloga, ahora sí dijo: a comer de todo a tolerancia. Ahí fue cuando vi el momento que tanto esperaba, pero ahora pasa algo, y es que YA NO SE TE ANTOJA ESE “DE TODO” (algo que juraba sería imposible). He aprendido a seleccionar mis alimentos, ya no se me antoja nada que contenga grandes cantidades de grasa o azúcar (y cuidado con el azúcar y la grasa, puedes experimentar síndrome de Dumping), se las prioridades que deben estar en el plato de mi comida, me mantengo en ejercicio por lo menos 5 días a la semana durante una hora como mínimo, me despedí de tomar bebidas con alcohol las fiestas (no quiere decir que para siempre) pero me sigo divirtiendo igual, el cigarrito también se fue y ahora me siento bien con mi cuerpo y mi salud. La ropa que antes usaba ya no existe en mi closet, solo tengo una sudadera guardada que me recuerda a dónde NO quiero volver y también que “gordita” y “delgada” sigo manteniendo la misma esencia que me define, con la diferencia de que ahora me siento mucho más segura, me gusta lo que veo en el espejo y vivo agradecida por esta maravillosa oportunidad, por haber llegado a las manos del Grupo OLA, quienes me ayudaron a conseguir el cuerpo y la mentalidad con la que vivo hoy. Ahora empezaron a llegar oportunidades a mi vida, pero no llegaban no por mi cuerpo, sino porque yo no las buscaba por el miedo a ser rechazada. Con orgullo puedo decirte que recientemente recibí dos oportunidades de trabajo en un mismo día porque las busqué. Así que permíteme presentarme nuevamente: “Madre Teresa de los acomplejados, soñadora irreparable, asesora bonachona, creadora de ideas, amante del sarcasmo, un ajonjolí en todo lo atípico, marica con las arañas, reparadora de pensamientos, trepada en la nube del amor, líder pecho plateado pa ́casi todo, a veces no entiendo entre una coma y un punto, filósofa wannabe cuando entro en análisis y cordialmente invitada a donde no me invitan”. No, no es broma, todo eso está en mi C.V., y sí, me dieron los dos trabajos. HOY Ahora estoy en el proceso de llegar al cuarto mes, y puedo decirte que no estoy obsesionada con verme flaca, estoy a 6kg de llegar a mi peso ideal, pero necesito recuperar músculo y perder un poco más de grasa. No tengo ninguna prisa en bajar esos 6kg, tampoco me preocupa en un futuro subir un par de kilos por darme el gusto de comer de vez en cuando algo no tan saludable, o ¿por qué no? brindar con un par de tequilas. Pero aquí la diferencia es que ya no será diario, ya no será un hábito porque ahora se seleccionar los grupos alimentos correctamente, tampoco estoy apresurada por comerme una rebanada de pizza, eso es algo que quedó muy atrás y que ya no me llama la atención, te juro que cuando estás encaminado en el proceso, te darás cuenta de cómo cambió tu relación con la comida, y para eso es necesario asistir con los profesionales del grupo que cada quién desde su trinchera va a ayudarte y no te van a dejar caer, solo necesitas tener voluntad y dejarte ayudar, es un proceso, y si lo vives solo, será mucho más difícil que vivirlo acompañado y apoyado. Si estás pensando en operarte, déjame compartirte que yo lo haría 10 veces más viendo el resultado que veo día a día conmigo. No tengas miedo de dar un paso para recuperar tu salud, tal vez más adelante no exista esa oportunidad, ahora ve por ti. “Cada vez que tengas dudas respecto a dónde eres capaz de llegar, simplemente recuerda hasta dónde llegaste, voltea a ver todo lo que enfrentaste, todas las batallas que ganaste y todos los miedos que superaste”.

Gracias por devolverme la energía. He ganado vida, he perdido Kg.

 

Mi eterno agradecimiento al grupo OLA y a su excelente equipo de cirujanos, nutrióloga y psicóloga por ayudarme a un cambio de vida y de actitud para un mejor y más saludable estilo de vida y por ayudarme a tomar la decisión de someterme  a la cirugía bariátrica y el proceso que siguió para mejorar mi salud y mi estilo de ida porque llega el momento de tomar la decisión entre permanecer de rodillas o levantare para seguir hacia adelante. Gracias de nuevo a todo el excelente equipo de OLA.

 

Muchas gracias  a este gran equipo que sin ustedes n lo hubiera logrado. Hoy me siento muy afortunada por ser o que soy gracias a su ayuda logre lo que mucho tiempo no podía lograr, bajar de peso ayudarme en mi autoestima y me siento muy feliz. Muchas gracias.

 

Que quiero conseguir/lograr operándome?

Sentirme, verme conforme con mi cuerpo.

Dejar atrás o en el pasado la obesidad.

Tener la confianza de usar un traje de baño.

Creérmela, o darme cuenta de todos los kg que baje después del bypass.

Estar cómoda con mi cuerpo.

Gustarle a los hombres.

Confiar en que podría conquistar a quien yo quiera.

Sentirme cómoda haciendo ejercicio.

Subir mi autoestima.

 

Gracias por ayudarme a recuperar mi vida saludable y mi felicidad.

 

Un proceso de ilusión, asi llamaria este camino, inicia con una ilusión maravillosa llena de miedos y temores, sin embargo, la esperanza de cambiar tu mundo es tan grande que brincas os miedos con el apoyo de tus seres queridos, y en mi caso mi mama fue el angel fuerte que sostuvo mi mano para no rajarme y arriesgarme al cambio…

Tengo que confesarlo odio el cambio…

Terminando la operación cuando despiertas y crees que la parte difícil del proceso la has superado te das cuenta que no!!!, que lo único que hiciste fue iniciar un viaje que cambiara tu vida y donde tienes que enfrentar tus miedos con grandes recompensas.

Una vez que sales de la operación, inicias con dieta de liquidos e inconscientemente dices que la operación son los cuidados minimos… el doctor te recuerda que te movieron todo por dentro y te crearon el estomago de un bebe. Descubres que debes cuidarte, pero pasan los días y te das cuenta que ha pasad algo que te cambio: NO SIENTES HAMBRE, por primera vez eres consciente de este cambio, aunque solo tomas agua y comes gelatina!!!.  Entonces descubres os primeros inidicios del cambio… llegas a tu primera cita de nutrición y lograste bajar una cantidad de kg que antes no bajabas nunca y menos en una semana y dices, maravilloso, increíble; y muy en tu inconsciente crees que ya eres la modelo mejor pagada y te ves al espejo y te ves igual pero vives el proceso, feliz, y es una locura que no te permite parar… sigues adelante…no puedes detener el proceso y sigues bajando, y llegan tus demonios…los antojos, porque caro, huele delicioso la comida incluyendo todo aquello que antes disfrutabas y te hacía sentir tan bien cuando tenías miedo o simplemente ganas de llorar… entonces ahora no puedes comer, solo lloras… y de pronto, sin darte cuenta tu ropa no te queda y descubres que es mejor llorar tus tristezas a comer y esconderlas, descubres que de verdad comer no es la solución a los problemas y buscas como enfrentarlos… ahora descubres que lo importante es estar bien.

Este es un proceso que todos vivimos diferente, en mi caso hay verdades que no comparto, que siempre guarde y descubro que hoy no quiero guardarlos comiendo. Quiero de verdad lograr el objetivo y vencer mis miedos mas grandes (quiero ser feliz) y sin pensarlo comienzas a hacer ejercicio y descubres que antes morías al caminar porque eras muy muy pesada, pero ya no…

Ahora, con esfuerzos, claro!!! Puedes iniciar una ronda de ejercicio y terminarla y el cambio sigue y hoy veo a retrospectiva y pienso, han pasado 2 meses y llevo 30 kg menos y descubro que me gusta lo que veo en el espejo, pero llega otro miedo. El miedo  a conformarme con esto y n alcanzar la meta, meta decir, para mi 30 kg es solo el comienzo, ya que debo bajar mas de 70 kg, me faltan 40 kg y tengo la ilusión de alcanzarlo, de que por primera vez no tenga que buscar la ropa que me queda, sino poder buscar la ropa que me guste y no sentirme ridícula al usarla.

El dia de hoy sigo sin hambre, en mis días de estress no lo puedo negar, tengo ansiedad por come pero no puedo perder ante 5 minutos de debilidad porque en vez de comer un helado, papas, tacos, etc. Hoy busco una gelatina o yogurt y veo claro, mi meta y espero con ansias la cita para descubrir que sigo bajando de peso y es maravilloso ver que puedo comprarme ropa y buscar zapatos de moda y verme en el espejo y simplemente decir,  me veo muy bien, pero debo verme Increible!!!

En mi cado mi mas grande felicidad se dio cuando subi las escaleras de mi casa con mi hijo en brazos, antes perdia el aliento… ahora puedo jugar con mi hijo y correr con el, puedo sentarme en el piso y dibujar sin sentirme estumida y tardar 10 minutos en levantarme… y con esto no puedo dejar de pensar en mi hijo… quiero enseñarle a el a tener una vida saludable, que el no sufra de obesidad porque es difícil superar las dificultades medicas pero la critica de la gente eso es algo que te marca y no quiero eso para mi hijo.

Al dia de hoy, al escribir estar carta, concluyo que estoy en el proceso mas difícil dde eta cambio, estoy aprendiendo a cambiar mi mundo y el de mi hijo y este reto lo vivo de forma diaria y saben este proceso lo asumo poco a poco y en menos de un año sere la mujer que quiero y tuve que llegar a mis casi 40 años para descubrirlo quiero ser una mujer sana porque necesito vivir lo suficiente para ver a mi hijo crecer y vivir… pero sobre todo necesito vivir yo.

Y la gente que hoy me pregunta, no vas a comer? Eso es todo?, de verdad te llenaste?, esa gente ya no influirá en mi vida porque no puedo comer para evitar llamar su atención… comenzare a defender mi estilo de vida y dejar que la gente a mi alrededor se adapte porque saben si me quieren en su vida me respetaran y me ayudaran a ser feliz…

Mi madre fue una excelente cocinera, pero cocinaba al estilo antiguo, con mucha grasa y carbohidratos. Yo fui creciendo viendo como mis hermanos se mantenían delgados y yo siempre me veía gordita, pero a mi solo se antojaba comida que mis hermanos no comían.

Mi vida fue marcada por la muerte de mis padres, mis hermanos y yo tuvimos que trabajar desde muy pequeños. Yo me sentí muy sola y comencé a comer y comer, todas las cosas tristes que pasaban en mi vida me llevaban a comer. Cuando me case comencé a hacer dietas para estar mejor con mi marido, pero no funciono, me divorcie y volví a subir de peso, finalmente alguien me recomendó la cirugía bariátrica, después de un tiempo de investigar me decidí y me sometí al bypass gástrico. Ahora si estoy logrando cambios en mi vida y espero que esto sea duradero.

Parecía que la vida estaba llena de altos, bajos y curvas. Pero esta vez dije que no fallaría. Le pedí fuerzas a Dios y ayuda para mantenerme enfocada. Fue difícil, y muchas personas me dijeron que era imposible, que volvería a ganar el peso que perdí. Después de la cirugía empecé a querer a la mujer en la que me estaba convirtiendo, por dentro y por fuera. Aún tengo un largo camino por recorrer, pero estoy determinada a lograrlo.

La razón por la que quiero compartir mi experiencia es para que si otras personas obesas lo leen, se sentirán menos solos, sabiendo que muchos otros han tenido pensamientos, sentimientos y experiencias similares y han pasado por lo mismo.

Cuando elegí someterme al bypass gástrico no me di cuenta que decisión tan radical y permanente había tomado, y el efecto que ésta tendría en mi vida. Mientras me acostumbraba a una nueva manera de pensar, de comer y de ser, tome una actitud de sobreviviente; de alguien que se aferra a la vida con sus propias manos, renunciando al abrazo de la muerte suficiente tiempo para tomar el siguiente sorbo autorizado de agua o un pequeño bocado de comida.

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