PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué la obesidad es un problema?

El tratamiento de la obesidad constituye, hoy en día, uno de los mayores retos para los sistemas de salud en el mundo. Son varios los motivos por los cuales éste es un  grave problema: en primer lugar, el gran incremento de la población obesa; por otro lado, la importante repercusión en la salud de los afectados; y por último, la dificultad de conseguir una pérdida de peso sostenida a lo largo del tiempo.

En las últimas décadas se ha visto un incremento de obesidad en la población, lo que ocasiona que existan muchas personas con múltiples enfermedades asociadas a ésta, como son: la diabetes tipo II, la enfermedad cardiaca, la hiperlipidemia,  la hipertensión arterial, por mencionar las más importantes. Varios estudios han demostrado que las personas obesas tienen cinco a siete veces más de riesgo de morir que una persona en su peso ideal.

México ocupa el segundo lugar mundial en obesidad del adulto  y el primero en obesidad infantil (el 60 % de la población en el país tiene sobrepeso u obesidad). En nuestro país, el sobrepeso y la obesidad están catalogados como el segundo factor de riesgo más importante para morir, sólo después de la diabetes.

¿Qué provoca la obesidad?

Muchas personas creen que la obesidad es causada únicamente por comer demasiado, sin embargo la realidad es otra. Ciertamente el peso es el resultado del balance entre la cantidad de energía (o calorías) que se obtienen de los alimentos y la cantidad de energía que el cuerpo utiliza para actividades como respirar, digerir los alimentos, pensar y estar físicamente activo. Este equilibrio obedece al resultado de muchos factores que afectan a la persona, como son: el medio ambiente, los antecedentes hereditarios y familiares, el metabolismo (la forma en que el organismo transforma los alimentos en energía), las conductas y los hábitos personales.

Lo anterior lo podemos ver con las personas a nuestro alrededor y probablemente usted identifique claramente los siguientes ejemplos en personas que conoce. Tenemos el caso de una persona delgada que come igual o inclusive mucho más que una persona obesa, y sin embargo no sube de peso (no es obesa). Por otro lado, tenemos a una persona obesa que, a pesar de realizar una dieta rigurosa y hacer ejercicio regularmente, logra bajar apenas unos cuantos kilos, los que recupera con facilidad.

¿Qué opciones existen para tratar la obesidad?

Algunas personas pueden prevenir o combatir el exceso de peso y la obesidad si consumen una dieta saludable y se mantienen físicamente activas; sin embargo para muchas personas esto no les da buenos resultados. Está demostrado a nivel mundial que más del 95 % de los pacientes sometidos a un régimen de dieta estricto y ejercicio solamente, recuperan el peso perdido a los pocos años.

El tratamiento farmacológico con orlistat (Xenical MR) y sibutramina (Reductil MR) provocan pérdidas de peso de alrededor de 10 kilogramos, que se recuperan al suspender el tratamiento.

El balón intragástrico consigue una reducción de hasta 15 kilogramos. Sin embargo lo habitual es que después de su retiro (máximo al 6to mes) se recupere el peso y su indicación está más orientada a manejo preoperatorio.

La cirugía de obesidad (también llamada bariátrica) es un grupo de procedimientos quirúrgicos que consisten en modificar el aparato digestivo, ya sea, restringiendo la entrada de alimentos, evitando que se absorba el exceso de alimento o una combinación de ambas. Estos procedimientos se reservan para personas que sufren de obesidad mórbida, esto es, que tienen un exceso de grasa perjudicial para la salud y que regularmente se acompaña de “enfermedades relacionadas a la obesidad” (IMC mayor a 35).

¿Cuáles son las enfermedades asociadas a la obesidad?

Diabetes tipo II. Esta es una enfermedad en la cual los niveles de azúcar en la sangre se encuentran demasiado elevados. Esta condición provoca daños a las arterias de todo el cuerpo, y por lo tanto es un factor de riesgo directo para sufrir enfermedades del corazón, enfermedades de los riñones, derrames cerebrales, ceguera, amputaciones e incluso una muerte prematura.
Más del 80 por ciento de las personas con diabetes tipo II tienen sobrepeso u obesidad.

 

Enfermedades del corazón. Estas enfermedades se presentan cuando se acumula demasiada grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que nutren y oxigenan al corazón. Las probabilidades de tener enfermedades cardiacas y sufrir un ataque cardiaco (infarto) aumentan a medida que el IMC es mayor.

 

Presión arterial alta (hipertensión). Esta enfermedad se presenta cuando la fuerza con la que la sangre hace presión a las paredes de los vasos sanguíneos es demasiado alta. La hipertensión por si sola puede provocar ataques cardiacos, ataque cerebrales y mal funcionamiento de los riñones. Las probabilidades de que una persona tenga la presión alta son mayores si esta tiene obesidad.

 

Accidente vascular cerebral (derrame o embolia). La obesidad aumenta los depósitos de grasas en los vasos sanguíneos que nutren el cerebro. Esto puede provocar que un coágulo de sangre tape una de estas arterias, cortando el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro, ocasionando un accidente vascular cerebral. De igual forma que en el punto anterior, el riesgo de sufrir un derrame cerebral aumenta a medida que el IMC se incrementa.

 

Concentraciones elevadas de grasas en la sangre. La mayoría de las personas con sobrepeso u obesidad tienen concentraciones elevadas de grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos). Estos niveles elevados hacen que las personas tengan más riesgo de sufrir enfermedades del corazón y del cerebro.

 

Síndrome metabólico. Se llama síndrome metabólico al conjunto de factores de riesgo relacionados con el sobrepeso y la obesidad. Estos factores, cuando se presentan en conjunto, multiplican las probabilidades de que una persona desarrolle enfermedades del corazón, derrame cerebral u otras enfermedades.

 

Si usted tiene por lo menos tres de las siguientes condiciones, padece síndrome metabólico:

  • Obesidad central (IMC mayor a 30).
  • Concentraciones de triglicéridos elevados.
  • Concentraciones de colesterol anormales.
  • Presión arterial elevada.
  • Glucosa en sangre elevada.

 

Cáncer. Los pacientes obesos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de colon, cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de endometrio y cáncer de vesícula biliar.

 

Osteoartritis (dolor e inflamación de las articulaciones). La osteoartritis es un problema frecuente en las articulaciones que soportan el peso, como son: las rodillas, la cadera y la parte baja de la espalda, lo que significa mayor desgaste y dolor.

 

Apnea del sueño. Debido a la obesidad y el engrosamiento de los tejidos del cuello, esta enfermedad provoca que la persona ronque mucho mientras duerme y que tenga episodios prolongados en los que deja de respirar. Lo anterior condiciona a que durante el día la persona se sienta cansada, con sueño y que frecuentemente presente dolor de cabeza.

 

Problemas de infertilidad. La obesidad en la mujer provoca trastornos en sus ciclos menstruales, síndrome de ovario poliquístico y problemas de fertilidad (dificultad para tener hijos). Además, los recién nacidos hijos de madres con obesidad presentan en mayor número alteraciones neurológicas, cardiacas que los hijos de madres sin sobrepeso. Existe el doble de riesgo de que el recién nacido padezca espina bífida, y el onfalocele es 63 % más frecuente.

 

Cálculos en la vesícula. Los cálculos o “piedras” en la vesícula son mucho más frecuentes en las personas obesas. Estos cálculos pueden irritar la vesícula y desencadenar dolor abdominal o de espalda, particularmente después de ingerir alimentos grasosos. Además, la obesidad puede dar lugar a que la vesícula biliar sea más grande y no funcione adecuadamente.

 

Incontinencia urinaria. Las mujeres obesas tienen más propensión a tener dificultad para controlar la salida de orina, por lo cual pueden tener pérdidas accidentales.

 

Reflujo gastroesofágico. En el reflujo gastroesofágico, los alimentos y los ácidos del estómago suben por el esófago causando sensación de acidez y quemadura. Con el tiempo, esta irritación puede provocar esofagitis y cáncer de esófago. Este padecimiento es mucho más frecuente en personas obesas.

 

Depresión. Es bien conocido que los pacientes obesos tienen mayor tendencia a trastornos emocionales (principalmente depresión), lo cual es resultado de su apariencia, el rechazo social y la sensación de malestar por las enfermedades que acompañan a la obesidad.